Manejar un ataque de ansiedad en sesión terapeutica

CÓMO ACOMPAÑAR UN ATAQUE DE ANSIEDAD EN SESIÓN (para compis psicólogos)

Cómo acompañar un ataque de ansiedad en sesión terapéutica es una de las competencias más importantes en la práctica clínica. Cuando un paciente presenta una crisis de ansiedad en consulta psicológica, saber intervenir desde la calma, la validación emocional y las técnicas de regulación del sistema nervioso puede marcar una gran diferencia. En esta entrada encontrarás claves sobre qué hacer ante un ataque de ansiedad en terapia, cómo ofrecer contención emocional y qué estrategias pueden ayudar a reducir la sensación de amenaza para que el paciente se sienta acompañado, seguro y sostenido.

Cuando un paciente tiene un ataque de ansiedad en consulta, no es tanto lo que hacemos sino cómo sostenemos. Más allá de las técnicas, lo que realmente marca la diferencia es nuestra capacidad de mantener la calma, estar presentes y ofrecer un espacio seguro.

Comprender y nombrar lo que ocurre

Antes de intervenir, es importante entender qué está pasando. En un ataque de ansiedad pueden aparecer síntomas como palpitaciones, sensación de ahogo, sudoración, temblores, mareos o miedo intenso a perder el control.

En muchos casos, el paciente no sabe identificar lo que le ocurre, lo que aumenta su angustia. Aquí puedes ayudar poniendo palabras a la experiencia sin alarmar: “Lo que estás sintiendo es ansiedad, sé que asusta, pero no es peligroso”, “Estoy aquí contigo”, “Tu cuerpo está activado, pero estás a salvo”. Este tipo de lenguaje devuelve el control al paciente, sin invalidar ni minimizar.

La calma como herramienta terapéutica

Tu autorregulación es clave. Tu tono de voz, tu postura, tu respiración y tu forma de mirar pueden transmitir seguridad… o activación. Si tú te mantienes calmada, ayudas al paciente a regularse. Pequeños gestos pueden tener un efecto inmediato de contención y estabilización en la crisis.  Por ejemplo

  • Si es adecuado, ofrecer contacto (como sostener las manos).
  • Bajar el ritmo y hablar despacio.
  • Acompañar la respiración con la tuya, de forma sutil.
  • Decir frases como “estás a salvo aquí” o “no estás sola”.

Estrategias para acompañar el ataque de ansiedad

Anclaje corporal

Invita al paciente, si es posible, a tomar contacto con el suelo o el respaldo de la silla. Puedes decir algo como: “Vamos a mover un poco los dedos de las manos”, “Siente cómo la silla te sostiene, cómo tus pies están en contacto con el suelo. No tienes que hacer nada, solo notar ese apoyo.”

Respiración consciente

Puedes modelar un ritmo más lento para que el paciente se sincronice sin esfuerzo.

Anclajes sensoriales

Puedes ayudarte de la técnica “5,4,3,2,1” de Ellen Hendricksen: 5 cosas que puedas ver, 4 cosas que puedas oír, 3 cosas que puedas tocar, 2 cosas que puedas oler y 1 cosa que puedas saborear. Esto ayuda a reconectar con el entorno desde una atención sensorial.

Después del episodio

Cuando la activación disminuya, evita retomar directamente el contenido de la sesión. Dale espacio al cuerpo para regularse. En esos momentos puedes ofrecer agua, agradecerle que te haya permitido acompañarle en ese momento tan difícil para él o para ella y hacerle consciente de que ha sido capaz de hacerse cargo de la situación y manejar su ansiedad.

En resumen, acompañar un ataque de ansiedad en consulta no consiste en eliminarlo rápidamente, sino en sostenerlo desde la calma, la presencia y la validación. Cuando la ansiedad deja de vivirse como una amenaza incontrolable y empieza a ser comprendida y acompañada, pierde fuerza.

No Comments

Post A Comment